martes, 25 de abril de 2017

BITÁCORA N° 7

Una nueva aventura

Hace pocos días comenzó una nueva experiencia de Ciudad de Dios para mí. El año pasado pensaba que continuaría con mi comunidad de 4to “E” y que elegiríamos un nuevo proyecto. No obstante, esto no sucedió. Un nuevo salón, 5to “B” y un proyecto que nosotros no escogimos. Así, me llegó la hora de trabajar con nuevos compañeros y con los únicos niños del Colegio Olimpia Meléndez.

¿De qué manera un nuevo proyecto podría representar una nueva oportunidad?

El año pasado, y durante mi experiencia de verano, me pude dar cuenta de cuantas cosas pueden salir mal en un proyecto. Siempre habrán errores, no obstante, la cuestión es aprender de estos para tratar de no cometerlos otra vez. Así, este proyecto era prácticamente una oportunidad para aplicar esto. En nuestra primera visita al colegio Olimpia Meléndez debíamos de realizar tres talleres y una dinámica inicial. En mi caso, estuve envuelta en el taller de arte, en el que pensamos, planificamos y conseguimos los materiales para realizarlo. Básicamente, todos sabíamos lo que debíamos de llevar, qué íbamos a hacer, etc. Hubo comunicación, y organización, pero como siempre, no todo sale como que se espera. Por ejemplo, no llevamos los sorbetes, que utilizaríamos para una posterior dinámica. No obstante, todo salió bien, pues en el tiempo en el que tocaba desarrollar el taller de arte, alcanzó para los pequeños crearan geniales pinturas. No llevamos papel periódico, pero nos las arreglamos juntando hojas más chica, tampoco teníamos vasos pero conseguimos un balde con agua. De esta manera, el proyecto fue una nueva oportunidad. El año pasado cometimos algunos errores, y muchos de ellos no pudimos solucionarlos, generando conflictos y frustraciones en y entre muchos de nosotros. No obstante, este año es un año repleto de oportunidades para cada uno, para que demos nuestro granito de arena y construyamos una mejor Ciudad de Dios.


¿Hasta qué punto la unión del salón contribuyó a la eficacia de la primera visita CAS?

Creatividad, Acción y Servicio es lo que se necesita para lograr el proyecto. No obstante, yo diría que en una comunidad, también se necesita unión. En el “poco” tiempo en que llevamos como salón, me he podido de dar cuenta de que la unión, aunque claro está podría fortalecerse, no falta. Esto sin duda, nos ayudó de gran manera en visita CAS, hasta el punto de sacarnos de varios apuros y hacer de esta un recuerdo para atesorar. Aunque, debo decir que lo que más me gustó notar es que más bien, la primera visita como salón nos ayudó a fortalecer aún más esa unión. De los 29 que somos, solo unos pocos no estuvieron presentes, por lo que pude notar como todos trabajamos juntos.  Aparte del taller de arte en donde me desenvolví yo, también se elaboraron el talle de deportes y liderazgo. En el de arte, todos básicamente hicimos algo, ya sea simple o más complicado. Lo mismo pude observar en todos los taller. Pero, lo que más me gusto ver fue que nos unimos en parte por los niños a los que fuimos a alegrar. Algunos eran inquietos, otros muy tranquilos, algunos quisieron pintar, y otros jugar fútbol. Tuvimos que acomodarnos, adecuarnos a sus personalidades, y hacer lo que pudiéramos para brindarles un tiempo de alegría. No podíamos hacer esto si es que no nos uníamos. Claro, algunos tuvieron la responsabilidad de liderar en esta ocasión, pero eso no significa que no nos uniéramos para al final llegar a hacer felices a los pequeños del Colegio Olimpia Meléndez. Una vez más, CAS me demostró cuanto puedo aprender de otros.

EXPERIENCIAS DE CIUDAD DE DIOS

Se compromete y esfuerza: En esta visita me probé a mí misma que no es difícil hacer las cosas cuando uno realmente las quiere. Me había comprometido, claramente, a llegar a la bitácora con los recursos que debía llevar: pintura, pinceles y la merienda para los niños. Algo que se de mi misma, es que siempre he tenido percances con medir el tiempo. En esta ocasión, todo estaba bien, pero al pensar que ya tenía todo lo necesario, me confié, y al ver que no era así, no decidí “tirar la toalla”, sino hacer todo lo posible para llegar a tiempo y con los recursos. Así, lo hice, aunque con algunos minutos de demora. Ciertamente, siento que me comprometí y me esforcé, pero también que esto podría llegar a otro nivel y esa será mi meta para la siguiente visita.

Siente con la Iglesia y con el mundo: En mi proyecto de verano, tuve la oportunidad de trabajar por primera vez con niños, ya que el año pasado había asistido a un hermoso albergue de perros. Fue difícil, pero lo logré hacer con las personas que me acompañaron, porque me di cuenta de la enorme necesidad de cariño, tiempo de calidad, y diversión en los niños. Los pequeños del colegio ya mencionado, ubicado en distrito de Villa María del Triunfo, no tienen todas las comodidades que los alumnos del Colegio San Agustín podemos tener, por lo que hacer algo por ellos es justamente algo muy bonito y que aprecian bastante. Dios y la Iglesia están conscientes de esto, y hacen muchas cosas para que todas estas necesidades, y la de muchas otras personas, puedan ser cubiertas. En esta visita, y estoy segura que durante muchas otras también lo haré, he sentido que he podido ser parte de esta Iglesia servicial, y sé que Dios también está ahí, para guiarnos y así construir una Ciudad de Dios. 

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