Una
nueva aventura
Hace
pocos días comenzó una nueva experiencia de Ciudad de Dios para mí. El año
pasado pensaba que continuaría con mi comunidad de 4to “E” y que elegiríamos un
nuevo proyecto. No obstante, esto no sucedió. Un nuevo salón, 5to “B” y un
proyecto que nosotros no escogimos. Así, me llegó la hora de trabajar con
nuevos compañeros y con los únicos niños del Colegio Olimpia Meléndez.
¿De
qué manera un nuevo proyecto podría representar una nueva oportunidad?
El
año pasado, y durante mi experiencia de verano, me pude dar cuenta de cuantas
cosas pueden salir mal en un proyecto. Siempre habrán errores, no obstante, la
cuestión es aprender de estos para tratar de no cometerlos otra vez. Así, este
proyecto era prácticamente una oportunidad para aplicar esto. En nuestra
primera visita al colegio Olimpia Meléndez debíamos de realizar tres talleres y
una dinámica inicial. En mi caso, estuve envuelta en el taller de arte, en el
que pensamos, planificamos y conseguimos los materiales para realizarlo. Básicamente,
todos sabíamos lo que debíamos de llevar, qué íbamos a hacer, etc. Hubo
comunicación, y organización, pero como siempre, no todo sale como que se
espera. Por ejemplo, no llevamos los sorbetes, que utilizaríamos para una
posterior dinámica. No obstante, todo salió bien, pues en el tiempo en el que
tocaba desarrollar el taller de arte, alcanzó para los pequeños crearan
geniales pinturas. No llevamos papel periódico, pero nos las arreglamos
juntando hojas más chica, tampoco teníamos vasos pero conseguimos un balde con
agua. De esta manera, el proyecto fue una nueva oportunidad. El año pasado
cometimos algunos errores, y muchos de ellos no pudimos solucionarlos, generando
conflictos y frustraciones en y entre muchos de nosotros. No obstante, este año
es un año repleto de oportunidades para cada uno, para que demos nuestro
granito de arena y construyamos una mejor Ciudad de Dios.
Creatividad,
Acción y Servicio es lo que se necesita para lograr el proyecto. No obstante,
yo diría que en una comunidad, también se necesita unión. En el “poco” tiempo
en que llevamos como salón, me he podido de dar cuenta de que la unión, aunque
claro está podría fortalecerse, no falta. Esto sin duda, nos ayudó de gran
manera en visita CAS, hasta el punto de sacarnos de varios apuros y hacer de
esta un recuerdo para atesorar. Aunque, debo decir que lo que más me gustó
notar es que más bien, la primera visita como salón nos ayudó a fortalecer aún
más esa unión. De los 29 que somos, solo unos pocos no estuvieron presentes,
por lo que pude notar como todos trabajamos juntos. Aparte del taller de arte en donde me
desenvolví yo, también se elaboraron el talle de deportes y liderazgo. En el de
arte, todos básicamente hicimos algo, ya sea simple o más complicado. Lo mismo
pude observar en todos los taller. Pero, lo que más me gusto ver fue que nos
unimos en parte por los niños a los que fuimos a alegrar. Algunos eran
inquietos, otros muy tranquilos, algunos quisieron pintar, y otros jugar
fútbol. Tuvimos que acomodarnos, adecuarnos a sus personalidades, y hacer lo que
pudiéramos para brindarles un tiempo de alegría. No podíamos hacer esto si es
que no nos uníamos. Claro, algunos tuvieron la responsabilidad de liderar en
esta ocasión, pero eso no significa que no nos uniéramos para al final llegar a
hacer felices a los pequeños del Colegio Olimpia Meléndez. Una vez más, CAS me
demostró cuanto puedo aprender de otros.
EXPERIENCIAS
DE CIUDAD DE DIOS
Se
compromete y esfuerza: En esta visita me probé a mí misma que no es difícil hacer
las cosas cuando uno realmente las quiere. Me había comprometido, claramente, a
llegar a la bitácora con los recursos que debía llevar: pintura, pinceles y la merienda
para los niños. Algo que se de mi misma, es que siempre he tenido percances con
medir el tiempo. En esta ocasión, todo estaba bien, pero al pensar que ya tenía
todo lo necesario, me confié, y al ver que no era así, no decidí “tirar la
toalla”, sino hacer todo lo posible para llegar a tiempo y con los recursos.
Así, lo hice, aunque con algunos minutos de demora. Ciertamente, siento que me
comprometí y me esforcé, pero también que esto podría llegar a otro nivel y esa
será mi meta para la siguiente visita.
Siente
con la Iglesia y con el mundo: En mi proyecto de verano, tuve la oportunidad de
trabajar por primera vez con niños, ya que el año pasado había asistido a un
hermoso albergue de perros. Fue difícil, pero lo logré hacer con las personas
que me acompañaron, porque me di cuenta de la enorme necesidad de cariño,
tiempo de calidad, y diversión en los niños. Los pequeños del colegio ya
mencionado, ubicado en distrito de Villa María del Triunfo, no tienen todas las
comodidades que los alumnos del Colegio San Agustín podemos tener, por lo que
hacer algo por ellos es justamente algo muy bonito y que aprecian bastante.
Dios y la Iglesia están conscientes de esto, y hacen muchas cosas para que
todas estas necesidades, y la de muchas otras personas, puedan ser cubiertas.
En esta visita, y estoy segura que durante muchas otras también lo haré, he
sentido que he podido ser parte de esta Iglesia servicial, y sé que Dios
también está ahí, para guiarnos y así construir una Ciudad de Dios.


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